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DON OSVALDO PRESENTA CASI JUSTICIA SOCIAL

Unos días antes de la salida del primer disco de Don Osvaldo, Mavirock revista habló en exclusiva con los integrantes de la banda acerca del proceso compositivo de los temas, cómo nacieron, la elección de las canciones, el concepto del arte, las letras y el sonido final que lograron en el estudio.

Jueves, 17 Diciembre 2015 | Por  | Fotos: Edgardo A. Kevorkian

“Haber podido hacer este disco en un año tan complicado para nosotros es muy importante”, dice Patricio Santos Fontanet. “Hemos pasado jornadas muy largas en el estudio, de hasta dieciocho horas, pero valió la pena. Sabemos que llueva o truene, pase lo que pase, lo que queda registrado es lo que realmente importa. El día de mañana nuestros hijos van a poder ver que, en momentos difíciles, no nos quedamos en la cama y nos pusimos a hacer música”.
La agenda de Don Osvaldo y sus integrantes en 2015 fue bastante movida entre tantos shows multitudinarios, como el del estadio del Club Sarmiento de Junín donde convocaron a más de treinta mil personas, y el poder judicial y un fiscal que en tiempo de elecciones parecieron querer embestir una vez más contra la libertad de los músicos de Callejeros. La banda había terminado el año anterior con la idea de tener en junio el primer disco de Don Osvaldo en la calle, pero las instancias judiciales y las giras hicieron que recién en ese mes pudieran entrar a grabar CASI JUSTICIA SOCIAL, el álbum que acaban de editar los primeros días de diciembre.
Para Christian Torrejón, bajista de la banda, el álbum debut de Don Osvaldo puede ser considerado también el sexto trabajo discográfico del grupo que es la continuidad de Callejeros. Y a diferencia del último disco que grabaron Christian y Patricio cuando la banda tenía otro nombre, en esta ocasión los músicos se metieron en Romaphonic con un panorama muy claro de lo que tenían que hacer. Algunas canciones, como “Mil latidos”, “El reto” y “Acordate”, fueron testeadas en diferentes presentaciones en vivo. Desde hace un tiempo “Suerte” se convirtió en ese himno de despedida que no puede faltar en cada show, como alguna vez pasara con “Jijiji” y los Redondos o “Hablando de la libertad” y La Renga.
“Si bien Suerte es un rock no muy acelerado, hay temas que de entrada la idea era que fueran medio punk y en otros se fue dando así”, explica Patricio. “Para mí esa canción de alguna manera representa lo que es el disco. No hay tanta diferencia de estilos y se mueve dentro de todo lo que es rock. En ese sentido, se parece al primero y al tercero de Callejeros (SED, de 2001 y ROCANROLES SIN DESTINO, de 2004), que en general son bien rockeros. No sé cómo llegamos ahí, pero lo hablamos en su momento cuando hicimos los demos y habían muy pocas canciones que salieran de esa órbita”.
En CASI JUSTICIA SOCIAL los demos que en algún momento fueron subidos a modo de adelanto en Internet cambiaron de piel y fueron vestidos con nuevos arreglos. En “Tanto de todo”, un rock and roll de riffs poderosos, y saxo caliente que recuerda al Callejeros de la primera época y se perfila con destino de clásico, la voz de Patricio suena más firme, armoniosa, suave y menos cruda que en trabajos anteriores cuando canta: “Lo que sí nunca entenderé es por qué / si en mi patria hay tanto de todo, / unos pocos se llevan tanto y para tantos dejan tan poco, / o dejan ni un poco”. Y eso se debe a que el cantante se preocupó por entonar lo mejor posible y no dejarse llevar por la emoción que le producen los temas.
“Eso fue algo que hablamos sobre todo con Pedi (guitarrista), que quería un poco más y yo le decía que me parecía que no, porque mi intención era describir bien las ideas, algo que quizás tiene que ver más con otros géneros y no tanto con el rock”, explica Patricio. “Todavía no me avergüenza la voz en ninguna de las grabaciones y eso era algo que me pasaba con Callejeros. En algunas canciones decía: Mirá lo que canté. Esto de ahora es un avance que tiene que ver con la edad, la experiencia y con saber dosificar lo que uno quiere decir. A mí Sabina me parece uno de los mejores cantantes y no lo hace perfecto. Keith Richards lo mismo. Son tipos que transmiten”.
En “Guarango”, un son de despedida maravilloso -dedicado al percusionista peruano que tocaba con la Mona Jiménez, Bam Bam Miranda-, el disco se carga de una atmósfera densa en melancolía. El grupo parece convertirse en una big band centroamericana con aires de arrabal y los riffs finales de Crispín, sobre una base de percusión magistral, parecen remitir a Carlos Santana en una canción en la que Don Osvaldo da un salto cualitativo.


“El ángel de Fournier” es el otro tema que rompe con la estructura rockera. Un mix de música e instrumentación gallega (una jota) con rock donde se fusionan instrumentos tradicionales y acústicos (gaitas, acordeón, pandereta y tarrañolas) con guitarras eléctricas y amplificadores al palo. “Lo que hice con la música de ese tema fue de alguna manera homenajear a mi abuela que junto con mi abuelo me llevaban desde que era chico a la fundación Xeito Novo, donde comencé mi relación con la música”, explica Luis Lamas, baterista. “Cobró un plus muy fuerte cuando Pato le puso la letra dedicada a Lili, una persona muy importante y querida tanto para él como para toda su familia. Pato siempre me cuenta que ella le hablaba mucho de Xeito Novo y escuchaban la banda cuando a mí ni siquiera me conocían. Después la vida nos cruzó, terminamos tocando juntos y ser parte de esta canción homenaje me llena de emoción y gratitud. Él fue quien confió en mí y me empujó para que me animara en este nuevo mundo tan maravilloso de la composición”. “Tengo la suerte de tener un par de compañeros como Luis que lo pueden hacer muy bien”, sigue Patricio. “En ese sentido, él quizás se subestima un poco, pero tiene mucho criterio para tocar y además de la experiencia, tiene la capacidad de estar siempre abierto a aprender”.
El arte del disco, a cargo del artista plástico Daniel Cardell, que viene acompañando al grupo desde la primera época de Callejeros, escapa de los formatos convencionales cuadrados y plásticos. En la portada puede verse la corteza de un árbol calada con el logotipo de Don Osvaldo y en la página siguiente aparece el título del disco como si hubiera sido pintado en aerosol con un esténcil. La letra de cada tema está acompañada de una ilustración en la que se esconde un signo del I Ching que representa diferentes valores con los que los integrantes de la banda se identifican.
Si bien después de tantos años sin grabar y tantas ideas de canciones acumuladas, en algún momento Don Osvaldo evaluó la posibilidad de editar un disco doble, en CASI JUSTICIA SOCIAL finalmente incluye las catorce canciones –más una intro- que mejor representan el momento actual de la banda. “Elegimos los temas que nos fueron cerrando a todos y lograron la mayor madurez mientras estuvimos tocando”, dice Luis.
“Nunca había tenido la posibilidad de tomarme el tiempo necesario para llegar a una grabación bien preparado como esta vez”, dice Pedi. “Conseguimos ocho equipos de guitarras, cabezales, instrumentos. Probé otros sonidos, grabé con varias guitarras diferentes y dejé todo en manos de los asistentes porque Cito, guitarrista de Ojos Locos, y Edu Herrera, el ingeniero de grabación, saben mucho del tema”.
Todos los arreglos fueron trabajados por los cinco músicos estables de Don Osvaldo en la sala que tiene el grupo en Villa Celina. Y cuando estuvieron terminados se sumaron los invitados que acompañan a la banda en todos los shows y aportaron algunas ideas. También participaron los integrantes de Xeito Novo (“El ángel de Fournier”) y el trompetista de Dancing Mood Hugo Lobo. En “Mis latidos” el solo de guitarra del final es el mismo que tocó Pedi la primera vez que ensayaron el tema”, explica Patricio. “Tiene una facilidad para soltar las notas que te sorprende. Creo que siempre es importante el estudio, pero hay músicos como él que la tienen atada. Algunos somos más animales de trabajo y otros tienen virtuosismo”.
Alejados un poco del sonido del saxo que no paraba de sonar en el comienzo de Callejeros, o de los solos de piano que son habituales en los recitales de esta última etapa de la banda, a lo largo de CASI JUSTICIA SOCIAL predominan los solos de guitarras crudas de Pedi sobre las bases de viola de Crispín y el bajo de Christian. “Creo que en una crítica del show de Cosquín Rock que salió en Mavirock, porque seguramente no leí otra, decía que le estábamos dando más lugar a las guitarras que al saxo y es verdad. Eso tiene que ver con cómo se van dando las cosas. Cuando armamos la formación de Callejeros que terminó grabando el primer disco, SED, teníamos la dificultad de que uno de los guitarristas en realidad era bajista. Y el otro violero, Elio, era chico y quizás no tenía muy definido el sonido. A partir de eso, Juancho empezó a meter más saxo como para que no se notara tanto el problema que teníamos con las guitarras. Desde ahí hasta el tercer disco hubo todo un proceso. Ahora, a pesar de que este es el primer trabajo de Don Osvaldo, salvo Crispín, cada uno ha grabado un montón de cosas. Sabemos cómo queremos sonar. Después está el gusto personal y lo que más te interese la hora de componer”.
La historia de Crispín es de esas que comienzan bien de abajo. Empezó a trabajar como plomo de Callejeros a los 16 años, fue asistente, grabó en SEÑALES (2006) como músico invitado en el tema “Día a día” y ahora, a los 34, es guitarrista y uno de los cinco miembros estables de Don Osvaldo. “Siento mucha felicidad por este disco y a la vez es una sensación muy rara”, dice Crispín. “Ser un eslabón más del rock nacional para mí es algo muy grosso. Yo salí de un barrio muy humilde, José Hernández, cercano a la zona de La Salada en la provincia de Buenos Aires, y poder compartir la grabación con músicos que tienen tanto rock como Pato, Pedi y Luis es un gran honor. En Don Osvaldo cantamos lo que sentimos, con total libertad, y cuando tenemos algo para decir lo volcamos en las canciones”.
-Patricio, en este disco grabaste temas que compusieron Luis y Juano Falcone, ¿a qué se debió?
-En los casos de “El reto” y “Mil latidos” yo puse la música, pero en el de “Misterios” no hice nada. Simplemente laburamos el tema arreglos. La música y la letra son de Luis. Y está bueno porque él no se soltaba con el tema de la composición y terminó haciendo la música de dos canciones y la letra de una. Y en cuanto a Juano, él tiene mucha experiencia escribiendo en La Caverna. No sé si tiene facilidad para escribir, pero es muy trabajador y escribe muy bien. Desde que entró a la banda, una de las cosas que le pedimos era que tirara letras, que eran bienvenidas. Para mí lo más importante es que todos tiren ideas. Después si son buenas o malas, las evaluaremos entre nosotros. Pero es algo necesario para que no te repitas.
-No es muy habitual que en bandas de gran convocatoria el cantante ceda en forma gentil el rol de la composición a otros músicos.
-Es raro, pero Gardel no escribió letras y debe tener grabados más de mil temas. Goyeneche no compuso ni uno. Baglietto y Mercedes Sosa lo mismo. Hay que ver en qué se quiere enriquecer uno, si en cobrar en SADAIC y grabar temas propios aunque sean una cagada o en la posibilidad de buscar composiciones en tu grupo de laburo o afuera. Yo en Callejeros ya pensaba así. No es que el cantante lo haga por capricho, a veces se da de esa forma: compone o tiene más facilidad. Pero también pienso que eso no es un talento que te baja del cielo. En realidad es trabajo, agarrar el instrumento, ponerse a buscar melodías y cuando aparecen, tenés que ponerte a trabajar en función de eso. Es algo que puede hacer cualquier músico. En mi caso, por ejemplo, a veces me pongo a jugar con la guitarra y otras con el piano. Una melodía quizás te despierta una letra, o tal vez tenés una letra a la que le ponés música y sale.
-¿Cuál es la parte más difícil de todo ese proceso de composición?
-En mi caso lo más complicado es afrontar la vergüenza a la hora de componer las letras. Si sos tímido te puede dar un poco de cosa que lean lo que escribiste. Pero si lográs superar esa barrera y trabajás, está bueno comprender si tiene sentido o algún significado, si te lleva a algún lado. Y si eso no ocurre, tenés que corregir hasta que quede la idea terminada. Yo creo que lo puede hacer cualquier músico. Ese era uno de los preceptos también de la orquesta de Osvaldo Pugliese, que le decían “la orquesta de los compositores” porque cada uno iba metiendo temas y eso enriquecía a todos. Esa idea es buenísima porque contribuye a que la banda crezca.
-Te enganchaste mucho con Pugliese y el tango.
-Yo escucho tango desde chiquito y a Gardel desde siempre. Después empecé a escuchar a (Edmundo) Rivero, llegué a Pugliese y descubrí del todo a (Roberto) Goyeneche en la época de Callejeros por Juancho (saxofonista). Esos son los intérpretes que más me gustan. Luego las orquestas: la de Pugliese, la de Troilo y los letristas, en quienes más me veo reflejado. Mi hijo se llama Homero por Manzi. También está Homero Espósito, un gran letrista. (Enrique) Cadícamo, (Enrique Santos) Discépolo, que escribió treinta y seis tangos y son uno mejor que otro. Celedonio Flores, Cátulo Castillo. Casi todos están más en el rango de la poesía. Eran letristas con una vocación de escribir, expresar una idea y adornar la frase de determinada manera que produzca un gran impacto. A mí lo que más me gusta es esa cuestión de las imágenes. Hay frases de los tangos, como “el vinagre derramado en las heridas”, que te preguntás: “¿Cómo se le pudo haber ocurrido a este tipo?”. Y se les ocurre y te vas dando cuenta cuando recorrés que hay grandes letristas de otros géneros y épocas que se han fijado mucho en el tango argentino. En el folclore también, Atahualpa Yupanqui tenía una gran facilidad para expresar ideas que no muchos han tenido.
-¿Le das más importancia a las letras?
-Si la letra es buena, el gran porcentaje de lo que uno quiere expresar está claro. Después está bueno que la música acompañe también. Creo que primero hay que hacer la letra, musicalizar lo que uno quiere decir y no meter una letra forzada dentro de la música.
-Parece que en este disco la banda se hubiese propuesto sacar algo más.
-Además de Luis tengo la suerte de tener un par de compañeros que lo pueden hacer. Pedi, Leopoldo (saxofonista) y Apu (tecladista) son tres virtuosos. Sabemos que son los que, cuando tenemos la pelota, si se la pasamos a ellos algo va a pasar. Tienen esa capacidad de improvisación que en este disco hubo que ir dosificando para redondear la idea y grabarlo en poco tiempo. (Publicada en la edición N° 33 de Mavirock revista)

 

Don Osvaldo se presentará el 16 de enero en el Anfiteatro de Villa María, Córdoba. Más info en Don-osvaldo.com.ar

Edición Nº 36 (desde el 6/5 en los kioscos)

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