boton compra

 

CLAUDIO GABIS, EMBAJADOR DEL BLUES

Guitarrista cerebral de Manal y La Pesada del Rock and Roll, desde hace 26 años vive en España, donde toca en bares y teatros, enseña música y conduce un programa de radio. De la astrofísica y el Instituto Di Tella a la bohemia porteña y su reencuentro con Javier Martínez y Alejandro Medina en Manal.

Jueves, 28 Enero 2016 | Por  | Fotos: Tío Tom

Aunque Claudio Gabis se encargue de decir que para él no tienen mayor relevancia los rankings que elaboran las revistas musicales, la historia del rock argentino le tiene reservado un lugar en el podio de los mejores guitarristas que ha dado esta tierra. Violero de bandas emblemáticas como Manal y La Pesada del Rock and Roll, desde hace veintiséis años vive en Madrid, España, donde enseña música, toca en bares y teatros, compone y realiza la tercera temporada de un programa llamado La Cofradía del Blues que se emite en una radio cultural del Círculo de Bellas Artes. Todas las semanas, durante dos horas, Gabis difunde la música afro -jazz, blues y soul- y entrevista a nuevos y viejos músicos.

-La vida aquí no es diferente a la de una ciudad como Buenos Aires –dice Gabis una tarde de noviembre desde el estudio que tiene en su casa madrileña-. Solo que esta es una ciudad más chica, europea, y todo transcurre a un ritmo más pausado.
-Todos los años volvés a la Argentina para tocar y realizar una gira por casi todo el país, ¿no te dan ganas de quedarte?
-Ya volví una vez. Llevo cinco mudanzas. La última se produjo en un momento muy terrible de la historia argentina. Yo me vine para España entre 1972 y 1973, no preciso ni explicarte cómo era ese momento del país. Cuando llegué, tuve que empezar todo de nuevo. Y me había ido relativamente bien. Entonces, en este momento, no tengo en mis planes cambiar el lugar de residencia, sino poder ampliar las posibilidades de estar más seguido en los lugares que quiero, donde me gusta trabajar, como Argentina o Brasil.

 

***

 

Hace poco más de cincuenta años, el 14 de abril de 1965, cuando cumplió 16, Gabis se compró su primera guitarra eléctrica con la idea de tocar la música afro que tanto le gustaba: rhythm and blues, soul, jazz. Y a diferencia de otros músicos de su generación, no tuvo un paso previo por el folclore o el tango. Inspirado en el blues, fue directamente en búsqueda de la música que siempre escuchaba. En ese género encontró la sencillez y madurez en simultáneo que no había podido encontrar en el jazz y en el rock. Escuchaba grabaciones de todos los pioneros del delta del Mississippi, sonidos absolutamente folclóricos. Willie Brown, Charlie Patton y Robert Johnson fueron una fuente de inspiración constante. Después empezó a ejercer una gran influencia sobre él, la música de violeros como B. B. King y Eric Clapton.
-La primera vez que quise tocar la guitarra en forma autodidacta, traté de imitar lo que hacían esos tipos. A través de ellos aprendí el lenguaje del blues y, como también tocaba un poco de piano, la otra gran influencia que tuve en aquella época fue Ray Charles.
A finales de la década del sesenta, buscando lugares donde se estaban produciendo fenómenos culturales, Gabis llegó al Instituto Di Tella mucho antes de que comenzaran los happenings, donde conocería a Javier Martínez y, junto a Alejandro Medina, formarían Manal.
-Llegué al Di Tella de forma natural. Creo que cuando uno es joven está despierto o está dormido. Y yo buscaba todo el tiempo lugares donde estuvieran sucediendo cosas y encontrarme con gente en la misma onda. Sabía que se estaba produciendo un fenómeno a nivel mundial y quería encontrarme con esas personas que también lo sabían.
Por aquellos días, Gabis iba seguido a buscar discos de los pioneros del Mississippi a la Biblioteca Lincoln de la embajada de Estados Unidos en la Argentina, que quedaba justamente en frente del Di Tella sobre la calle Florida.
-Toda la gente joven y no tanto, pero que de alguna manera estaba interesada en lo artístico, sabía que el Di Tella era el epicentro fundamental y el lugar más moderno que había en Buenos Aires. Así que empecé a frecuentarlo.
-¿Cómo se llevaban la bohemia y un lugar un tanto elitista como el Di Tella?
-Bueno, a nivel del arte que presentaba y de la propuesta general de la institución, era un lugar muy elitista. Pero como punto de encuentro, al Di Tella iba todo el mundo. Y para los que preferían un ambiente más bohemio, ya existía La Cueva, a donde yo no iba porque como era menor de edad no me dejaban entrar. El Di Tella, en cambio, era también un lugar en el que había exposiciones de arte y la gente estaba en la onda. Uno sabía que yendo ahí se iba a encontrar con amigos o personas interesantes.

 

***

 

El primer dinero que ganó Gabis como músico profesional no fue con Manal, sino con un grupo antecesor llamado Bubblin Awe, que tenía un repertorio en inglés, covers de los Rolling Stones y Jimi Hendrix, del que Gabis decía, inocentemente, que era una banda psicodélica. Aunque en la práctica, en aquel momento, no tenía ni idea de qué se trataba la psicodelia.
-No sé cómo empezamos a tocar, pero los primeros morlacos que gané como músico fueron con ese grupo.
Su primera grabación como profesional fue a los 18 años como guitarrista de El Grupo de Gastón, una banda que tenía como baterista a Martínez. Casi al mismo tiempo, en la casa de Pipo Lernoud, conoció a Miguel Abuelo que le ofreció sumarse a Los Abuelos de la Nada, pero Gabis ya estaba planificando con Martínez armar un grupo de blues.
-A partir de ahí comencé a adquirir otro perfil porque empecé a ensayar con Javier y Alejandro que eran bohemios, pero profesionales.
Durante la génesis de Manal, mientras el trío ensayaba con vista a realizar presentaciones en vivo, Gabis estudiaba física en la universidad y admiraba a Einstein porque pensaba que tenía una personalidad extraordinaria. Le gustaba la astrofísica, pero le costaban mucho las matemáticas. Cursó un año y se dio cuenta de que esa carrera no era para él y que lo que realmente le fascinaba era la bohemia, la vida de los artistas.
-Yo quería tomar el camino del arte. Y un día, sin hacer un gran esfuerzo, dejé de ir a la facultad y me avoqué exclusivamente a la música.
Al mismo tiempo, Manal estaba dando sus primeros pasos como banda y todo parecía funcionar.

 

***

 

Otra de las pasiones de Gabis, además de tocar la guitarra, es el ferromodelismo. Desde muy pequeño colecciona trenes en escala. En un altillo de su casa en Madrid, aún conserva una maqueta gigante con varios ramales, estaciones y formaciones de trenes que cada tanto pone en funcionamiento. Para el armado de “Ferrosur Gabis”, realizó un mapa aéreo a partir de doscientas fotografías que él mismo tomó.
-No soy el coleccionista número uno, pero tengo mucho material. Una de mis maquetas aparece en un documental.
Esa pasión por los trenes, en algún punto, también lo unió a Martínez. Los dos compartían el interés por los ferrocarriles y las zonas industriales. Un ejemplo de eso es la letra del tema “Avellaneda blues”, que compusieron juntos.
“Vía muerta, calle con asfalto siempre destrozado. / Tren de carga, el humo y el hollín están por todos lados. / Hoy llovió y todavía está nublado.”
-Tanto para él como para mí, el conurbano sur, especialmente la ribera del Riachuelo y los trenes, era una materialización de lo que sentíamos que era el blues. Y, por supuesto, era algo absolutamente subjetivo. Yo considero que a las pasiones y a ese tipo de identificaciones no hay que analizarlas, porque si uno comprende por qué se apasiona con los trenes, por ejemplo, o por el riachuelo; si uno entra en razones, generalmente termina por perder la calentura. Lo que se entiende demasiado pasa a ser excesivamente conocido y, por lo tanto, es más difícil de amar. Y el amor para poder funcionar necesita un porcentaje de irrealismo, ser intenso y ciego.

 

***

 

Hijo único de una familia de clase media acomodada de Caballito, de padre contador, alumno del colegio Nacional Buenos Aires, Gabis dice que comenzó a transformar su vida a principios de 1968 cuando rindió mal el examen de trigonometría y abandonó los estudios.
-Desde ese momento tuve tiempo y pude dedicarme a tocar, a dormir hasta tarde, a salir por la noche y a conocer gente.
Ya había conocido la bohemia, el Di Tella, a Martínez. Mientras los padres pensaban que estaba estudiando trigonometría, Gabis pasaba las tardes tocando la guitarra. Y por las noches se encontraba en el centro de Buenos Aires con sus compañeros de Manal, frecuentaban bares nocturnos de la avenida Corrientes en los que se armaban charlas interminables.
-Algunas veces íbamos a lo de algún amigo a escuchar música. Yo tenía una muy buena colección de discos, la mejor que había, así que me invitaban a todas partes para que llevara mis vinilos.
Otras de las salidas eran ir al cine Apolo -ahora Lorange- a ver una película de Ingmar Bergman o Federico Fellini, charlar con pintores, cineastas, escritores, conocer mujeres, conocer a otros jóvenes que estaban en la misma frecuencia o en una onda diferente.
-Era una escuela extraordinaria por la diversidad y por la libertad que en ese momento se planteaba de socialización en un ambiente donde se mezclaban todas las generaciones.
Pero lo que importaba realmente, dice Gabis, no era la generación a la que pertenecían, sino el espíritu libertario que compartían y las ganas de cambiar el mundo.
-Mis viejos se daban cuenta de que estaba pasando algo raro, pero no me podían parar porque yo estaba absolutamente decidido a frecuentar ese ambiente y a tomar el camino de ser músico. La bohemia me sirvió para aprender en la calle un montón de cosas que, por supuesto, en el hogar burgués que había nacido nunca me enseñaron. Fue como hacer un curso muy rápido. Empecé a comprender que la vida no era únicamente lo que te enseñaban en el colegio, las universidades y en tu casa, sino una cosa muchísimo más complicada que únicamente puede aprenderse si uno frecuentó en algún momento de su vida la calle.

 

***

 

Desde un comienzo la propuesta de Manal fue hacer música afro. A Martínez, Gabis y Medina les interesaban el blues, el soul, el jazz, el candombe, todo el amplio espectro que nace de la fusión entre el afro y la música occidental. Y después, como Martínez componía letras en castellano y lo hacía muy bien, Gabis entendió que si querían hacer música que combinara esa mezcla de estilos que pretendían, con gran porcentaje de improvisación, de instrumentación y de jazz en el medio, Martínez tenía que cantar en nuestro idioma para que todos entendieran el mensaje de cambio que esas letras de Manal pregonaban.
No hay que tener un auto ni relojes de medio millón / cuatro empleos bien pagados, ser un astro de televisión. / No, no, no, no pibe, para que alguien te pueda amar / porque así sólo tendrás, un negocio más.” (Letra de “No pibe”)
-Esa idea que tuvimos desde un comienzo fue la que siempre llevamos a cabo, y cuando no pudimos sostenerla entre los tres por diferencias personales, o porque no estábamos funcionando como queríamos, el grupo se disolvió. Pero mientras duró, hicimos la música que siempre habíamos querido hacer, con la libertad que nos habíamos propuesto y sin alterar lo que creábamos porque una compañía, las ventas o el público nos exigían tomar otra dirección. Y eso es algo que me enorgullece, porque fuimos absolutamente fieles a nosotros mismos. (...continúa. Lee la entrevista completa a Claudio Gabis en la edición #33 de Mavirock revista. A la venta en kioscos de diarios y en www.mavirockrevista.com.ar/comprar con envío por correo a todo el país.

Edición Nº 36 (desde el 6/5 en los kioscos)

tapas

registrate

MAVIROCK TV


Mavirock Revista - CLAUDIO GABIS, EMBAJADOR DEL BLUESMavirock Revista - CLAUDIO GABIS, EMBAJADOR DEL BLUESMavirock Revista - CLAUDIO GABIS, EMBAJADOR DEL BLUES
August 2017
Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

logomavi3