boton compra

 

ALFREDO ROSSO, DIARIO DE VIAJE #6

Día #5: final de fiesta en Glastonbury, Patti Smith y Dalai Lama en el escenario principal.

Lunes, 29 Junio 2015 | Por  Alfredo Rosso

Domingo 28 de junio, final de fiesta en Glastonbury

Empezó simplemente como un rumor… ¡Viene el Dalai Lama a Glastonbury y va a hablar con la gente en la zona del Sacred Place, el lugar sagrado en la colina desde donde se puede contemplar todo el festival. El lugar donde está el círculo de piedras, una especie de monolito que tiene varios siglos sobre sus espaldas, si no es milenario…

Y el rumor fue cierto. Caía una fina llovizna la mañana del domingo cuando el Dalai Lama, desde una pequeña cabaña de aspecto oriental, dirigió su mensaje a los madrugadores que se jugaron a trepar la colina a esa hora. Puntos importantes de su mensaje: el estado de la educación de los niños en el mundo. “Debemos orientar la educación de nuestros hijos mucho más hacia lo espiritual y lo compasivo y menos hacia lo materialista, para efectuar el cambio que hoy el mundo necesita.” Estoy parafraseando, pero –palabras más, palabras menos- el mensaje apuntaba a un cuestionamiento de nuestro camino en la vida. En lugar de ¿cómo puedo hacer para tener más? La pregunta debería ser ¿cómo puedo hacer para servir y comprender mejor a mis semejantes?

El coordinador de la charla, al final, le preguntó si tenía algún consejo que dar a la gente en el atribulado mundo de hoy, y el Dalai respondió, muy simplemente, con un viejo lema que, aunque conocido, en sus labios sonó lógico y auténtico: “si te desvela un problema que tiene solución ¿por qué te preocupas? Y si no tiene solución… ¿por qué te preocupas?”

Bajar por la colina hacia la Pyramid Stage no fue sencillo entre la lluvia y el desgaste acumulado en los dos días y medio de festival, pero quería escuchar, aunque fueran unos pocos temas de SONGHOY BLUES, la última revelación de esa gran usina musical del desierto sub Sahariano que es Mali. Y de eso se trata la banda, de una síntesis notable entre los sonidos que uno reconoce afines al estilo de Tinariwen, por ejemplo, pero con una sensibilidad bien a flor de piel por el rock occidental, especialmente la guitarra, que tejía arabescos de inspiración Hendrixiana, subidos a la habitual estructura rítmica recurrente de la música de esas geografías.

HOZIER es un cantante de buena pinta, poseedor de una natural facilidad para recorrer ese sinuoso límite entre el rhythm and blues y las baladas. Pasó con un set muy festejado y bien concurrido por la Pyramid Stage, antes que llegara el huracán PATTI SMITH. “Redondo Beach”, “Gloria”, “People have the power” fueron algunos de los clásicos que Patti brindó con una pasión y una garra devastadora, antes de que llegara la segunda sorpresa del día, encarnada en el mismo protagonista. Ante unas 60.000 personas, Patti invitó al Dalai Lama a recibir su torta de cumpleaños número 80, onomástico que se cumple en la próxima semana. Ver abrazarse a esos dos luchadores de diferentes orígenes y culturas, pero de similar fe y pasión, fue uno de los momentos más impresionantes que he vivido, en el rock y en la vida. ¡El Dalai Lama hasta cortó su torta de cumpleaños mientras la multitud coreaba el “happy birthday to you”! Patti, visiblemente emocionada ella misma, preludió luego su tema de despedida diciendo: “la generación a la que pertenezco tuvo un sueño y yo todavía lo tengo. Y no me importa un carajo lo que piensen los demás. ¡Vamos a cambiar el mundo!” Y enseguida se desató una furibunda versión de “My generation”, de los Who, que terminó con Patti tomando una guitarra e inundando todo el ámbito de la Pyramid Stage de acoples desgarradores. Luego, ya sin cuerdas en el instrumento, levantó la guitarra en el aire, se la enseñó al público y dijo: “Este es el regalo de mi generación…” Tremendo.

Todo bien con LIONEL RICHIE. Le fue fantástico y la gente lo amó, llenando todo el predio de la Pyramid Stage, pero me reclamaban, a esa altura, otras necesidades: tenía que metabolizar lo vivido unos minutos antes y hacerlo en un ámbito acorde, por eso me fui de paseo a la zona llamada Green Futures (Futuros Verdes). En un hermoso jardín agreste, que cuida un equipo de gente que propone la permacultura como un modo más humano de llevar nuestra existencia, me quedé un buen rato pensando en la vida, la gente, las metas, las cosas, en general… De allí pasé al predio vecino, los Healing Fields, que le hacen honor a su nombre (Campos Curativos) porque allí se trata de relajarte. Sentarte un rato a la sombra de un bosquecito o disfrutar de los varios masajes descontracturantes que se ofrecen en forma gratuita –en todo caso, se colabora a voluntad- y luego pasé por el predio de los artesanos, que siempre tiene algo nuevo para sorprender. En este caso eran unos grabados que se realizan en una máquina alimentada con la energía de dos bicicletas. Los ocasionales ciclistas son los que luego se llevan el retrato que han pagado, literalmente, con el sudor de su frente.

De pronto sentí de nuevo el dulce tirón de la música y FUTURE ISLANDS me puso en clima con su curioso pop con sazón electrónica, todo enmarcado en una delicada veta baladística. Pero en la West Holts Stage, el escenario que propone música de variadas latitudes, estaba una leyenda del reggae, STEEL PULSE, y hacia allí marché, justamente porque necesitaba de la marcha querendona y mecedora de esta música, en este caso a cargo de la banda decana de las que tuvieron su origen en Gran Bretaña. A ese mismo escenario iba a regresar más tarde para el elegante y místico set de FKA TWIGS, canciones como mantras, como surgidas de un sueño, a cargo de esta chica que maneja su cuerpo con la gracia de una misteriosa hada danzarina, con un acompañamiento musical eficiente y minimalista. Ritmo y electrónica, enmarcando esa voz tan peculiar.

¿Y en el medio qué hice? Pues darme el placer incomparable de ver a THE ZOMBIES, con sus dos capos oiginales, Colin Blunstone y Rod Argent. Los dos en excelente forma comandando un desfile de clásicos que incluyó, por supuesto, “She’s not there”, “Tell her no”, “Time of the season” y otras perlas antológicas de los ’60, pero también material mucho más actual, ya que la banda sigue vigente y planea un nuevo álbum para septiembre.

Escenario The Park. Siete y media de la tarde, calorcito, un sol que se asoma y… THE FALL. ¿Cómo describir a Mark E. Smith, su nervio motor, su generador y propulsor? Banda fundacional de la oscura new wave manchesteriana, nacida incluso antes que Joy Division y los Smiths. Mark existe en un mundo propio, con profesías hechas canciones que tienen la fea costumbre de llamar a las cosas por su nombre y no dar cuartel. La fealdad y la desigualdad del mundo son tratadas con ironía y hasta diría con desdén y todo el recital parece, en realidad, un largo tema con una lógica interna que no necesariamente es accesible a los neófitos, pero que los fans de la banda adoran. Impecable la formación actual, aunque todos los músicos juegan para Mark E. Smith… y lo saben.

Por The Fall me perdí a PAUL WELLER pero no estaba dispuesto a que me pasara lo mismo con DONOVAN, de modo que llegué a tiempo para la salida al escenario del trovador, como él mismo se denomina. Su set, personal, acústico, incluyó clásicos como “Jennifer Juniper” y “Colours”, donde lo acompañó un músico que resultó ser no solo pariente, sino también ¡nieto de Brian Jones! Los portentos parecían no acabar este domingo. Donovan también paseó por algunas perlas de los comienzos de su carrera, temas ajenos en este caso, como “The trees they do grow high” y “John Riley” y también otras canciones oscuras extraídas, por ejemplo, de su lejano primer álbum, “Fairytale”. Un clima intimista, que rompí para ver la hora final de THE WHO, que concluía las acciones en The Pyramid Stage. Debo decir que tocaron con el aplomo y la justeza que uno espera de semejante banda y, sí, hubo desfile de hits, desde “Behind blue eyes”, hasta “Pinball wizard”, llegando al final con las dos extensas perlas de “Who’s Next”, “Baba O’Riley” y “Won’t get fooled again”, pero en mi opinión al set de la legendaria banda le faltó justamente eso: ese sentido de lo legendario. Dio la impresión que era un recital más en su carrera, cuando yo, por lo menos, esperaba que se llevasen puesto a todo el público de la Pyramid Stage. Igualmente, si deben terminar esta gira supuestamente final, ojalá que sea en Argentina…

La música seguía en otros escenarios. En la Peel Stage se producía el curioso experimento de los escoceses FRANZ FERDINAND y el bizarro dúo estadounidense SPARKS, denominado FFS, y a la misma altura, THE CHEMICAL BROTHERS desataban una fiesta danzante en The Other Stage. Glastonbury, esa hidra musical y vivencial de mil fascinantes cabezas iba llegando a su final formal, pero en realidad la fiesta continuaba en la carpa de circo, con los comediantes y entre los trapecistas a cielo abierto y también en las decenas de Discos esparcidas a lo largo y ancho de la Worthy Farm, donde los más de 100.000 celebrantes de este amable ritual anual que fundó hace 45 años Michael Eavis seguían una celebración que no habría de aflojar hasta bien entrada la madrugada.

Me fui subiendo por el camino de las colinas, como diría el inefable Carpo, por un sendero que se llama, graciosamente, Muddy Lane (Camino barroso) y, mirando las miles de lucesitas de Glastonbury que se iban alejando de a poco, me dije una vez más: ¡volveremos!

Edición Nº 36 (desde el 6/5 en los kioscos)

tapas

registrate

MAVIROCK TV


Mavirock Revista - ALFREDO ROSSO, DIARIO DE VIAJE #6Mavirock Revista - ALFREDO ROSSO, DIARIO DE VIAJE #6Mavirock Revista - ALFREDO ROSSO, DIARIO DE VIAJE #6
July 2017
Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

logomavi3