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GLASTONBURY Y TODO LO DEMÁS

La previa del festival de festivales. Por Alfredo Rosso (enviado especial).

Miércoles, 22 Junio 2016 | Por  Alfredo Rosso

Glastonbury. El nombre mismo tiene una resonancia mística. Sugiere un sínodo de antiguos nobles, duques, condes, frailes… Para ponerle límites a algún rey despótico y reorganizar la comarca. Uno imagina campos verdes, valles, montañas y un pueblo en el centro rodeando una catedral antiquísima. Y mucho de eso hay, sin duda. Aquellos caballeros muy probablemente formen parte ahora de los pintorescos cementerios de lápidas cuasi ilegibles que jalonan a cada tanto la campiña inglesa. Pero las catedrales siguen apuntando al cielo, desafiando orgullosas el paso de los siglos. Y el festival de festivales, también. Sobreviviente de cuatro décadas y media de vaivenes sociales que lo vieron luchar a brazo partido con vecinos desconfiados y hostiles; con ordenanzas municipales puntillosas que siempre le encontraban la quinta pata al proverbial gato y con los mismos vaivenes y prejuicios de los gobiernos que pasaron en estos cuarenta y seis años.
Pero allí sigue Glastonbury, el festival, firme en su predio histórico, la Worthy Farm, la enorme granja de su mentor y organizador, Michael Eavis, aquel que en 1970, luego de tener una epifanía en el Festival de Bath viendo a Pink Floyd, Led Zeppelin y otros pesos pesados de la época, decidió fundar lo que es hoy el primer evento de rock del mundo.
Y nosotros ¿dónde estamos? ¿Qué buscamos? Después de varias visitas a Glastonbury puedo asegurar que nadie viene aquí solo por la música. Que es excelente, sin duda, porque a lo largo y ancho de su docena de escenarios principales y quién sabe cuántos escenarios secundarios esparcidos por toda la granja, desfilan durante cuatro o cinco días todas las manifestaciones de música imaginables, desde el rock más consagrado que establece sus reales en la mítica Pyramid Stage, hasta los nuevos aspirantes al trono del pop, que pueden aguardar su chance en la remota colina de The Park (escenario “cool” para ser y ser visto, como rezaba un viejo latiguillo del restaurante Edelweiss) o en la siempre concurrida John Peel stage, bautizada en honor al gran DJ que siempre tuvo un oído dispuesto para los músicos desafiantes, esos que se apartan de la norma y los caminos transitados.
Lo genial de Glastonbury es que podés toparte con la banda de tus sueños (sea folk, rock, reggae, lo que quieras…) en uno de los tantos escenarios secundarios que festonean la Worthy Farm, mientras degustás un exquisito plato vegetariano con condimentos asiáticos exóticos o una soberana hamburguesa, si lo tuyo es la fast food.


HERE WE ARE NOW… ENTERTAIN US!
¿Qué clase de gente viene a Glastonbury? ¡De todo! Adolescente que quieren un fin de semana salvaje con sus parejas lejos del control paterno y que matizan música con romance. Están los que vienen a festejar a sus ídolos sesenteros, llegan con hijos (¡y nietos!) y hacen la base en la zona de la Carpa Acústica. Y, claro, gente de todo el mundo como quien escribe esta nota, felices de que exista todavía en la Tierra un mojón de buena vibra como es, en definitiva y a pesar de todos los escépticos, el festival de Glastonbury.
Tenía ganas de guardar parte de este primer comentario para la previa que ocurre el jueves previo al fin de semana salvaje de Glastonbury, el día jueves, cuando uno va a verse las caras con sus pares, a bailar y a olisquear las vibraciones, porque todavía los escenarios grandes están cerrados. Pero hubo mucha acción en la previa de la previa, es decir en Londres. Ni bien llegado y después de un par de patrullas de rigor a disquerías de compra, venta y canje para ver qué perlas podía desenterrar en la zona de Ladbroke Grove y Notting Hill Gate, volví con una excelente selección de música africana y un álbum doble del gran capo del Swamp rock, Tony Joe White, comprado en la fina disquería Rough Trade. Y ya que disponía a sucumbir al cansancio del primer día y a los coletazos del jet lag, cuando algo en mi inconsciente rockero me acicateó para que consultara la Time Out. La versión actual de la revista no tiene el rigor de antaño, pero esforzándose uno encuentra lo que está sucediendo en la capital inglesa y mi intuición me dijo que el recital de una banda llamada YUMA ZOUMA prometía. Los comentarios previos hablaban de un pop matizado con buenas voces y un toque de electrónica, y yo me encontré con algo más: una cantante con carisma y tres músicos acompañantes que le hacían buenos coros y un marco instrumental eficiente y por momentos poderoso. Supongo que era su primera visita a Londres, así que tuve mucha suerte en descubrirlos, porque estos cuatro músicos estadounidenses están para más. Manejan una amalgama de rock, toquecitos de soul, ritmos bailables y lo que deja escuchar de las letras revela una habilidad para contar historias con pocas y eficientes palabras. Me da la impresión de que aquí hay futuro y no me extrañaría verlos, por ejemplo, en el escenario del Niceto Club de aquí a un año. Están a punto de sacar su primer “Yoncalla”o acaban de sacarlo, no me quedó claro, pero por las dudas voy a buscarlo. Antes hicieron varios EPs. Me sorprendió el carisma de la cantante, así que voy a por más datos. También me gustó el lugar, The Moth. Tuve que luchar para llegar a Hackney, en el noreste de Londres, no porque esté lejos, sino porque me resultó un poco a trasmano. No importa: subte Central line hasta Liverpool St.; tren overground hasta la zona de Hackney y ya está, pensé. ¡Error craso! ¡Entradas agotadísimas! La encargada de la puerta me hizo sufrir un poquito. Me pidió que volviese media hora después, cuando empezaba el show, a ver si la capacidad no estaba del todo colmada. Volví. Refunfuñó amistosamente como diciendo, ¡hay que acordarse antes! Pero me dejó pasar. No quise aburrirle contándole que había llegado esa mañana misma del otro lado del mundo, etc., perfil bajo, mejor y agradecer que me sellaran la muñeca y entré. Gran show y un vermucito ideal para lo que seguirá mañana, pasado y el resto del fin de semana. La seguimos pronto…

Edición Nº 36 (desde el 6/5 en los kioscos)

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